Los niños saltan, se tropiezan, se caen, y se levanta con una soltura natural. El generoso regalo que le tiende la madre sobre su trasero no tiene parangón, nadie jamás podrá superarla. Se cruza el del monopatín y casi, solo casi, se estampa contra el gordinflón ebrio cuya silla se había alejado de la mesa, y observa a lo lejos su muralla, y la de los demás. Un muchacho sale de comprar tabaco. El mismo muchacho atrapa la mano de la chica que se deja atrapar, y se van alejando tan lentamente, que incluso duele. No huele el humo del primer cigarro, pero algo se está quemando. La campana de la iglesia se dedica a enervar eternamente a los no seguidores.
Y de mientras, sigues viviendo cada segundo. Miras el reloj, pero no viajarás jamás al futuro. La manecilla se mueve, y tú, inevitablemente, te mueves con ella.
Suspiras,
puf...
Parece que el futuro nunca llega.

El futuro, cuando llega, lo hace siempre disfrazado de presente, por eso no lo reconocemos. Por mucho que esperemos jamás lo veremos llegar en su forma original, porque es muy coqueto y se maquilla antes de salir de casa. :)
ResponderEliminarDicen que sólo el que es consciente de la muerte sabe vivir la vida. No te sientes, camina ;)
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