domingo, 3 de octubre de 2010

Sentado en la baldosa, viendo el tiempo pasar...

Los niños saltan, se tropiezan, se caen, y se levanta con una soltura natural. El generoso regalo que le tiende la madre sobre su trasero no tiene parangón, nadie jamás podrá superarla. Se cruza el del monopatín y casi, solo casi, se estampa contra el gordinflón ebrio cuya silla se había alejado de la mesa, y observa a lo lejos su muralla, y la de los demás. Un muchacho sale de comprar tabaco. El mismo muchacho atrapa la mano de la chica que se deja atrapar, y se van alejando tan lentamente, que incluso duele. No huele el humo del primer cigarro, pero algo se está quemando. La campana de la iglesia se dedica a enervar eternamente a los no seguidores.
Y de mientras, sigues viviendo cada segundo. Miras el reloj, pero no viajarás jamás al futuro. La manecilla se mueve, y tú, inevitablemente, te mueves con ella.
Suspiras,
puf...
Parece que el futuro nunca llega.

2 comentarios:

  1. El futuro, cuando llega, lo hace siempre disfrazado de presente, por eso no lo reconocemos. Por mucho que esperemos jamás lo veremos llegar en su forma original, porque es muy coqueto y se maquilla antes de salir de casa. :)

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  2. Dicen que sólo el que es consciente de la muerte sabe vivir la vida. No te sientes, camina ;)

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