Hoy, de nuevo, he salido a correr.
Soy de esos tontuelos que no está contento con su cuerpo, de esos que piensa que así todo va a cambiar. Pero que cambie la carne no quiere decir que vaya a cambiar la cabeza. La cabeza, ahora mismo, no sé donde la tengo. Me gustaría tenerla perdida en alguna parte, dando vueltas sin parar, disfrutando de las tonterías de la vida, que son muchas.
Pero como a cada uno en su momento, me toca vestirme de forma ridícula, y sacar a relucir mis michelines durante unos veinte minutos, corriendo lentamente, pero sintiéndome realizado. No me he cruzado con ninguno de esos machos ibéricos perfectamente preparados, con sus mallas y sus pulsometros diciendo "miradme, estoy superbueno". Ni tampoco he visto a ninguna de esas mujeres de cuerpo pseudo perfecto que dicen "no me miréis, o pensaré que sois unos salidos que solo queréis carnaza". Y además, pasaba de estar escuchando a mi compañero de futing (o como se diga), decir "joer, como está esa, ¿nos vamos a correr con esa? Correr, ¡y lo que haga falta!" Juas juas juas, qué chiste tan original. Y no quería escucharlo porque llega un momento en el que tarde o temprano odias ver en el rostro de alguien a quien te gustaría ver. Me está pasando a mí por primera vez en mis más de veinte años de existencia, y le está pasando a mi mismo compañero.
Tiene novia. Y tiene a una hembra dándole con la vara y dejando su propia vara más que tiesa demasiado a menudo. No es que esté mal con su novia, pero la situación es altamente complicada. Empiezas una relación, y al cabo del tiempo te das cuenta de que, aunque estés bien, el futuro no pinta tan bonito. Pinta caótico.
En las películas, las historias de amor terminan cuando se dan el beso, y se dicen que se amarán para siempre (salvo en las de Antena 3 por la tarde, que lo que pasa es que el tio es malo y la mata o mata a su exmarido, o viola a su hija, o su hija es mala y quiere matar al marido...), pero en la vida real no. En la vida real el principio es lo que menos tenemos que tener en cuenta. Una relación está llena de cliffhanger, y de finales más malos que el de Perdidos, o más dubitativos que el de los Soprano.
Y como pasa con las series, con las películas, o con los libros, no podemos controlarlos. Nos toca apechugar, y creo que no lo tenemos en cuenta hasta que se nos hace demasiado difícil. Lo peor, es que las relaciones constan de dos personas, pero uno es el espectador, y otro es el que decide el destino de la misma.
Este amigo lo tiene chungo, muy chungo, porque nunca es fácil tomar ese tipo de decisiones, sobretodo si sientes que sigues queriendo a esa persona.
Es probable que lo más difícil, lo que más le cueste asumir a un hombre (en cuanto a ser humano), es admitir que una relación romántica se ha acabado. Quizás, porque eso no sale en las películas.
Pero, qué queréis que os diga, mientras me conciencio, me pondré una peli, o quince...

No llevas razón, el ejercicio físico es muy beneficioso para la mente! sigue practicándolo ;)
ResponderEliminarLas relaciones son muy complicadas pero dependen de ambos componentes y sí, las pelis (sobre todo las comedias románticas...horror!!!!) y las telenovelas nos han hecho mucho daño...la realidad es distinta...
(el final de Perdidos a mí sí que me gustó!!! jajaja)
Un beso!
Hay ciertas decisiones que no depende de ambos xD Ojala!
ResponderEliminarLa vida no es como en las películas, pero claro, si así fueran las películas para qué ir a verlas si es más de lo mismo :) Cuando leo libros o veo películas espero que me transporten a otros mundos y a otras vidas, de la mía ya tengo bastante :)
ResponderEliminarEn las relaciones, hay un tira y afloja constante porque si no es uno capaz, de llevarse perfectamente y pensar lo mismo ni con un hermano gemelo, criado en la misma casa y con los mismos padres y genes, imagina con un extraño con el que te vas a vivir que no tiene nada que ver contigo :) Cada uno piensa distinto, siente distinto, ama distinto, se entrega de distinta forma, tiene otras costumbres que trae arraigadas de la vida con su familia o con ex-parejas, en fin, que la convivencia es dura y que los que la sobreviven y además aprenden a disfrutarla, a conseguir un equilibrio, tienen garantizado parte del éxito para seguir juntos muchos años. El resto del éxito depende y mucho del amor. Eso añade comprensión, paciencia, miradas infinitas en las que se descubre en la otra persona, el espejo donde siempre nos quisiéramos mirar. O no :) que es el otro caso y cambiamos de espejo y escenario. Un abrazo.
Siempre me he preguntado si la gente será consciente de cómo nos nuestros ideales de vida, de familia perfecta, casa perfecta y RELACIÓN perfecta están infundados simplemente en lo que nos venden las películas ...
ResponderEliminarSonoro aplauso para usted por corroborar mis pensamientos. PLAS, PLAS, PLAS.